La cueva de Castañar de Ibor

Está situada en la población cacereña de Castañar de Ibor y se trata de una cavidad kárstica de espectacular belleza y valor científico, considerada una de las más interesantes de todo el territorio español.

Un carst se produce por disolución del carbonato cálcico de las rocas calizas debido a la acción del agua. El agua se acidifica cuando se enriquece en dióxido de carbono y reacciona con el carbonato, formando bicarbonato, que es soluble.

Las sales disueltas en el agua puede volver a cristalizar en determinadas circunstancias, por ejemplo, al gotear desde el techo de una cueva hasta el suelo se forman estalactitas y estalagmitas o, si se estanca en una cavidad, se pueden formar geodas. Existen otras muchas formas cársticas: lapiaces, poljés, dolinas, uvalas, surgencias, cañones, simas, sumideros, sifones…

La cueva de Castañar de Ibor está labrada en materiales del Precámbrico y presenta una sorprendente ornamentación interior.

La abundancia y variedad de los espeleotemas que tapizan los techos, paredes y suelos de sus salas y galerías es verdaderamente única.

El aragonito y la calcita, teñidos a veces por los óxidos del hierro y el manganeso, proporcionan un auténtico espectáculo de formas y colores.

Situada al sureste de la provincia de Cáceres, la comarca de los Ibores-Las Villuercas, presenta un carácter eminentemente montañoso; en el paisaje destacan las alineaciones de crestas cuarcíticas separadas por profundos valles, constituyendo uno de los mejores ejemplos mundiales de relieve “Apalachiano”.

El relieve montañoso ha favorecido la formación de numerosos ríos, arroyos, regatos y cascadas que vierte por un lado a la cuenca del río Tajo y por otro a la del río Guadiana.

Se trata de una comarca con un microclima bastante lluvioso con respecto a la media autonómica; esto favorece el desarrollo de castaños, robles, alcornoques, etc.

La vegetación arbustiva (chaparros, jarales, madroños, etc.) se combina con cultivos. Entre la vegetación de ribera abundan los alisos, fresnos y sauceras.

En los rincones más húmedos y sombríos se encuentra una especie muy singular: el Loro, un árbol ancestral que tuvo su esplendor en el Terciario y que actualmente sólo se puede encontrar en zonas muy localizadas. En España la mayor población se encuentra en las sierras de Las Villuercas.

En la comarca se encuentra distintos hábitats para la fauna donde viven ejemplares de cigüeña negra, gran variedad de aves y mamíferos silvestres.

Abundan las especies de caza como corzos, jabalíes, ciervos, conejos, perdices, etc.

Fuente: http://www.viajarporextremadura.com